Diferencias entre vino espumoso y champagne

Consejos, Espumosos, Vino

Lo primero que debemos tener claro, al tratar este tema, es que el champagne es un vino espumoso, sin embargo, no todos los vinos espumosos son champagne.

Varios son los factores que diferencian al champagne de otros vinos espumosos, pero nos vamos a centrar en tres: la ubicación, el terruño junto con el clima y las variedades de uva utilizadas. ¡Empecemos!

1. Ubicación

La primera y principal diferencia es la ubicación. Solo pueden denominarse champagne a los vinos espumosos elaborados en la región francesa de Champagne, al noreste de Francia. 

Ni siquiera otros vinos espumosos franceses, como los cremant o la blanquette, pueden llevar la denominación de champagne. Se trata de una diferenciación por la ubicación de las viñas, no por el modo de elaboración, como ocurre con el cava.

En esta zona se elabora, desde hace más de 300 años, un vino espumoso de una gran calidad, siguiendo el método de elaboración tradicional. Este consiste en obtener una segunda fermentación en botella, que es la que consigue la formación de gas en el interior de la botella, las famosas burbujas. 

Este método tradicional o champanoise se atribuye al monje benedictino Dom Perignon en el siglo XVII, y ha ido evolucionando y perfeccionándose a lo largo de su historia. Se utiliza también para la elaboración de otros vinos espumosos como el cava o el espumoso gallego.

Como decíamos este método se ha ido perfeccionando con los años, avanzando en el vidrio necesario para evitar que las botellas estallen por efecto del gas, un corcho lo suficientemente fuerte para evitar que el líquido salga, el degüelle en frío… Consiguiendo que sea el método más utilizado para la elaboración de vinos espumosos en todo el mundo.

Pero aun utilizando el mismo método de elaboración, existen diferencias entre los distintos espumosos. Una diferencia importante es la que concierne al mínimo legal de crianza en la cava desde el embotellado hasta el “degüelle”, que en Francia es de 12 meses y en España de 9 meses (aunque muchas bodegas superan ese límite legal en la elaboración de sus espumosos).

En definitiva, la elaboración de los espumosos siguiendo el método tradicional o champanoise no convierte al vino espumoso en champagne, ya que solo pueden denominarse champagne al espumoso elaborado dentro de la región de Champaña, de eso se han encargado los bodegueros franceses desde hace años.

2. Terroir y clima

Otra diferencia entre el champagne y otros vinos espumosos y según muchos expertos la que hace que el primero destaque sobre los demás, es el Terroir. El terreno sobre el que se cultivan las uvas, suelos calcáreos, acompañado de la latitud en la que se encuentran y la dura climatología a la que se enfrentan.

Este tipo de suelo favorece el drenaje, realiza una labor termorreguladora y dota a los vinos de la mineralidad y delicadeza que les caracteriza.

Su latitud, la región se sitúa en el límite septentrional para el cultivo de la vid, y la temperatura, con unos 10º de media, solo uno por encima de la temperatura mínima para el desarrollo de la vid (por debajo de los 9º las cepas no sobreviven), obliga a que el cuidado de la viña sea muy delicado y constante.

Esto, unido a un clima atlántico y continental, con mucho frío, lluvia y pocas horas de sol al año, provoca una maduración tardía de la uva y le confiere la acidez tan característica de este tipo de vinos.

Además, debido a la mala climatología de la región de Champagne, las cosechas, a pesar de todos los cuidados, no siempre son buenas, por lo que se hacen mezclas de diferentes vendimias, para mejorar el espumoso. 

Así, cuando la cosecha es de una excelente calidad se elabora un champagne con uvas de una sola añada, se le denomina Millésime y requiere, al menos, tres años de crianza en botella. 

3. Las uvas

La última diferencia que vamos a mencionar son las variedades de uvas utilizadas para la elaboración de los cuvées o vino base.

El champagne utiliza principalmente dos variedades tintas y una blanca: el Pinot Noir, Pinot Meunier y Chadonnay. Mientras que para la elaboración de los vinos espumosos gallegos o de los cavas se utilizan uvas blancas.

La Pinor Noir aporta al vino cuerpo, carácter y longevidad. La Pinot Meunier proporciona vinos afrutados y la uva Chardonnay confiere al vino ligereza y frescor.

El Champagne es un vino blanco a pesar de estar elaborado con uvas negras, esto es debido al prensado rápido y a permanecer poco tiempo en contacto con los residuos de los frutos, que evita que el mosto tome color. 

Por eso, cuando para su elaboración se utilizan sólo uvas blancas se denomina “Blanc de Blancs” al vino espumoso resultante. Esta denominación no existe en otros vinos espumosos como el cava o el espumoso gallego, donde todas las variedades de uva utilizadas son blancas.

Como podemos observar las diferencias son sutiles pero importantes. Pero esto no significa que el champagne sea mejor o de mayor calidad que otros vinos espumosos. Os animamos a catar nuestra selección de vinos espumosos: Espumoso Valtea Brut Nature y Espumoso Valtea Brut Nature Cuveé Especial.

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