Consejos para montar tu propia bodega en casa

Consejos, Vino

Si eres de los que aprecia el vino y le gusta tener una buena despensa en casa, ¡atentos! Desde Valtea, hemos preparado una serie de consejos básicos para que puedas montar tu propia bodega en casa y disfrutar de tus vinos en las mejores condiciones

¿Que és una bodega?

Según la RAE (Real Academia Española) una bodega es un lugar, generalmente subterráneo, donde se cría y almacena el vino.

Conseguir un espacio de estas características en un piso, en el que poder mantener tus botellas de vino para que se conserven o envejezcan en perfectas condiciones, no es fácil, pero tampoco es imposible. 

Debemos lograr un rincón en el que el vino descanse en la posición y con las condiciones atmosféricas óptimas para que no se degrade o eche a perder. No es válido utilizar un armario de la cocina, la parte baja del aparador del salón o apilar las botellas en cajas en un rincón del garaje.

Una buena opción sería disponer de una cava. Las cavas son neveras que nos permiten almacenar y conservar nuestros vinos en posición horizontal, con la temperatura constante y los parámetros de humedad requeridos. 

Se trata, además, de espacios estancos, que aíslan el vino del ruido y vibraciones externas, por lo que se pueden instalar en la cocina. Pero estas cavas son caras y tienen una capacidad de almacenamiento limitada, por lo que no son viables para grandes cantidades de vinos, además de ser una solución no apta para todos los bolsillos.

Claves imprescindibles para montar una bodega en casa

1. Selección del espacio

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de montar una bodega en nuestra vivienda es que no se trata simplemente de un espacio para acopiar el vino. Debe ser un espacio en el que el vino se mantenga y conserve, donde “viva” en óptimas condiciones. 

Lo idóneo es poder contar con un espacio dentro de nuestra casa que reúna ciertas características. Debe tratarse de un lugar oscuro y tranquilo, alejado de fuentes de luz y calor y con una superficie suficiente para almacenar las botellas en posición horizontal.

El trastero del garaje, el espacio bajo las escaleras o un armario en el pasillo, siempre que no esté cerca de un radiador, pueden ser espacios perfectos para ubicar nuestra bodega.

2. Colocación de las botellas 

Una vez localizado el espacio debemos llenarlo con estanterías estables y apilables, para que ocupen menos espacio, pueden ser de madera o ladrillo.  Deben permitir que el vino descanse en posición horizontal y en penumbra.

Las botellas se colocan en posición horizontal para que el vino esté en contacto permanentemente con el corcho, manteniéndolo así siempre húmedo y herméticamente cerrado. 

De lo contrario, el corcho podría secarse y entrar aire en el interior. Esta opción no es válida para los espumosos, que deben mantenerse en posición vertical, ya que su efecto carbónico proporciona la humedad necesaria al corcho.

3. Temperatura 

La temperatura debe mantenerse baja, entre los 6 y los 18ºC, y la humedad debe ser alta, entre el 60 y el 80%. Hay que evitar las variaciones bruscas de temperatura y el espacio debe contar con algo de ventilación para evitar la aparición y proliferación de hongos y bacterias.

4. Ruidos y olores 

El espacio debe estar aislado de ruidos y vibraciones, pero también alejado de olores fuertes que pueden filtrarse y estropear los vinos.

5. Penumbra

Debe evitarse la exposición directa de las botellas a los rayos de sol, ya que la luz deteriora el color y aroma de los vinos.

6. Clasificación de los vinos

Ahora que ya tenemos el sitio localizado y amueblado debemos llenarlo. Para ello, debemos contar con una cantidad de botellas moderada. Entre 15 y 30 estaría bien, de distintas variedades y tipos en un principio, que iremos especializando y ampliando con el tiempo.

La forma más común de clasificarlos es según su denominación de origen o lugar de procedencia. Dentro de esta clasificación se pueden colocar según la llamada “pirámide de calidad del vino”: desde los vinos de mesa a los vinos de mayor calidad.

Es también recomendable, diferenciar los vinos más jóvenes, como los tintos ligeros, blancos sin madera, espumosos, … de los vinos más elaborados e intensos. Los primeros son vinos pensados para su consumo en el año, que no van a desarrollarse más en botella, por lo que no tenemos porqué guardar durante mucho tiempo.

Los segundos, por el contrario, son vinos que necesitan tiempo para alcanzar su plenitud y desarrollarse. Estos vinos deben guardarse con más mimo y atención. Por eso, es importante tener una agenda de bodega.

Esta agenda o libro nos ayudará a su correcto mantenimiento y conocer con exactitud cuando es el momento óptimo para su degustación. En ella, anotamos los vinos que tenemos: añadas, variedades, regiones de las que proceden, fecha de adquisición, precio…

Esperamos que te hayan sido útiles nuestros consejos. Si te hemos ayudado a planear tu bodega, estrenala con los mejores vinos denominación de origen Rías Baixas. ¡Échale un ojo a nuestra selección de vinos!

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